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martes, 29 de diciembre de 2009

Ser un huésped distraído de los asuntos que correspondían a la locura del país:

Cuentan que le interceptaron una carta dirigida a un país enemigo: Francia. Y claro, él se sentía con todo derecho de reclamar un par de números que no había llegado a ver de la subscripción anual liquidada. El jefe de policía, encargado de la censura,  hizo como que no había visto sobre, sin embargo  la alarma se activó cuando con el mismo remitente pasó por el cuartel general otra carta via Londres. ¡Aquello ya era sospechoso...! Decidieron interrogar a aquel personaje que sacaron con malos modos del Café Gluck . En aquel asalto Mendel perdió sus lentes telescópicos y también su nacionalidad. Él era judio. De la Rusia fronterera con Polonia y se hayaba en medio de una guerra en campo contrario . Había llegado hasta allí en un tren de contrabando hacía más de 20 años y siempre había sido bien recibido.
-¿Por qué nos alejamos tanto? Se preguntaba camino al infierno.
Y allí estuvo un par de años, como un topo, arrugado, encojido, en un rincon, ciego, enfermo. Hasta que las cartas de los decanos, teólogos, condes, llegaron a sus manos, por que Jackob el de los libros tenía amigos a miles y muy bien posicionados. Gracias a un coronel de gran corazón  pudo devolver respuesta y pronto un aval lo sacó de aquella húmeda madriguera.
¡ A los dos años volvió! ¡Qué alegria volverlo a ver! Avalanzándose sobre el mármol la Sra Sporchil no podía contener la emoción de explicarme el recivimiento que en el café le hicieron . Pero pronto se le musitó el tono y dijo:
- En cambio,....ya no era él.

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